Hacking ético: ¿qué es y para qué sirve?

El hacking ético es una práctica muy poco conocida a pesar de los beneficios y ventajas que ofrece. Por este motivo, en este artículo se pretende explicar en qué consiste, sus tipos y sus fases. 

¿Qué es el hacking ético?

Este tipo de hacking analiza los sistemas informáticos corporativos y los programas con el fin de aclarar el estado de la seguridad de una empresa. Concretamente, se asume el rol de ciberdelincuente y se simulan ataques a la entidad evaluando, de esta manera, el estado real de su seguridad.

Para que se considere ético es imprescindible contar con la autorización de la empresa. De hecho, lo ideal es que se confeccione un contrato donde se indiquen las obligaciones que ha de cumplir el auditor que, en este caso, sería el hacker ético. Por norma general, en estos acuerdos se incluyen cláusulas de confidencialidad, secreto profesional e integridad y se esclarecen los límites de la auditoría.

Como resultado final se consigue establecer los puntos débiles en la protección informática de la empresa, siendo esto un factor clave para estipular las acciones que hayan de desarrollarse. De esta forma, en base a los propios errores se crean soluciones para mitigarlos o, si es posible, eliminarlos.

En definitiva, la ventaja principal del hacking ético es dar a las empresas las claves para protegerse de ciberataques.

¿Para qué sirve este tipo de hacking?

Estas acciones tienen tres funciones principales, que son las siguientes:

Adelantarse a los criminales digitales solucionando cualquier debilidad que pueda provocar un ciberataque.

Concienciar a los profesionales de las compañías de la importancia de mantener la seguridad informática en su trabajo diario.

Mejorar los procesos de seguridad realizando una actualización del software o un plan de respuesta y acción ante los incidentes.

Tipos de hacking ético

Para hablar con total certeza, solo existe una tipología de esta actividad que sea ética. El resto, o esconden intenciones no demasiado buenas o tienen una ética ambigua. Por otro lado, estaría mejor enfocarlo hacia los tipos de hackers, ya que son estas personas las que ponen en práctica las diferentes acciones con buenas o malas intenciones.

1. Black Hat Hackers

La traducción sería hackers de sombrero negro. Esta figura es aquella que tiene los conocimientos necesarios para romper la seguridad de un ordenador o programa o para crear virus y los utiliza con malas intenciones. Por tanto, sus acciones no serían éticas.

2. White Hat Hackers

Los hackers de sombrero blanco son aquellos que sí tienen ética. Es decir, cuentan con los conocimientos necesarios para saltarse la seguridad de un ordenador o crear virus digitales, pero los usan para hacer el bien ayudando a mejorar la seguridad de empresas, gobiernos y particulares.

3. Grey Hat Hackers

Quienes son reconocidos como hackers de sombrero gris son aquellos que tienen una ética ambigua. Es decir, tienen los conocimientos de los blacks hats y los utilizan para entrar en sistemas y buscar vulnerabilidades. Tras esto, se ofrecerían a arreglarlos. Pero claro, una vez que han inspeccionado el sistema sin ningún tipo de acuerdo o contrato.

4. Crackers

Estarían en el bando de los hackers sin ética, ya que normalmente utilizan su información para robar datos o dejar virus sacando provecho de ello.

Estas son las cuatro tipologías principales de hackers y, como puede verse, solo una de ellas usa sus conocimientos con una finalidad ética. 

Fases del hacking ético

Hay siete fases definidas en este procedimiento:

1. Acuerdo de auditoría

Para llevar a cabo una acción ética, este debe ser el primer paso. Como se ha mencionado anteriormente, en él se estipulan las cláusulas de confidencialidad y los límites de la actividad.

2. Recopilación de información

El hacker comienza a informarse acerca de su cliente empapándose de toda la información posible con todo tipo de herramientas. Normalmente, esta búsqueda suele dirigirse a obtener información sobre los empleados y la información corporativa.

3. Modelado de amenazas

Una vez que se dispone de toda la información, se define la importancia de los activos empresariales creando organigramas de posibles amenazas que puedan afectar a estos activos.

4. Análisis de vulnerabilidades

En esta fase se buscan puertos y servicios existentes para localizar las debilidades del sistema. Se usarán herramientas manuales y automáticas para escanear las debilidades y descubrir cuáles son.

5. Explotación

El hacker – auditor confirma que las debilidades localizadas en la fase anterior son verdaderos riesgos para la compañía auditada.

6. Posexplotación

El auditor recaba todas las evidencias de la fase de explotación, valorando el impacto real que pueden tener para la empresa. Analiza hasta dónde puede llegar a través de las vulnerabilidades para ver la magnitud del fallo en la seguridad.

7. Reporte

El auditor realiza un informe detallado con las debilidades que ha encontrado, explicando cómo pueden aprovecharlas los ciberdelincuentes y cómo pueden solucionarse o mitigarse. Tras esto, solo queda crear un plan de mitigación de debilidades para reparar cualquier fallo de la seguridad.

Tras haber expuesto qué es el hacking ético y cuál es su utilidad, queda patente la necesidad de que las empresas realicen estas auditorías.

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