Privacidad desde el diseño y por defecto, ¿de qué estamos hablando exactamente?

El desarrollo de una aplicación o de cualquier proyecto profesional sin tener en cuenta la protección de datos no tiene ningún sentido. Por ello, desde Gesprodat te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la privacidad desde el diseño y por defecto, un principio desarrollado por la Directiva europea.

La privacidad va mucho más allá que la simple protección de datos

Generalmente, cuando oyes hablar de protección de datos, lo sueles a asociar al consentimiento que debes dar para recibir publicidad a través de tu correo electrónico o recibir llamadas comerciales. Sin embargo, va mucho más allá de todo esto. La privacidad desde el diseño y por defecto es un principio que exige cumplir la normativa actual desde la primera fase de desarrollo de cualquier proyecto.

Esto no debes verlo como un esfuerzo o coste adicional, sino todo lo contrario. Podrás desarrollar una aplicación o un producto cumpliendo la normativa vigente en esta materia. Te evitarás posibles sanciones y, además, tener que invertir más recursos en corregir algo que puedes hacer bien desde el principio. De hecho, la fuga de datos y los problemas de ciberseguridad son dos de los principales contratiempos que puedes encontrarte en el contexto empresarial actual.

La legislación europea se ha desarrollado con un doble sentido. Por un lado, se garantiza la privacidad de todos los usuarios, uno de los grandes principios de la normativa de la Unión Europea. Este es uno de los derechos fundamentales de los usuarios, algo que debe estar garantizado desde la arquitectura inicial de la aplicación que desarrolles. Cualquier usuario que se la descargue, no debería dar información adicional bajo ningún concepto.

Un doble beneficio para la empresa y los usuarios

Esto acaba resultando beneficioso para los usuarios, que ven salvaguardadas sus libertades, y también para el empresario, que se ahorra tener que exponerse a costes económicos y reputacionales. Un software que cumpla con la privacidad desde el diseño y por defecto gozará de una mayor confianza en el mercado. No obstante, este principio no finaliza en el momento en el que acaba el proceso de creación del programa informático.

Debes salvaguardar el cumplimiento de esta normativa durante todo el ciclo de vida. Cualquier tratamiento de datos que lleves a cabo debe estar legitimado con una base legal, que sea acorde con los principios de la Directiva de Protección de Datos europea. La transparencia, la finalidad, la minimización o la exactitud son algunas de las características que hay que garantizar.

Cualquier implementación debe estar documentada

Cualquier elemento que implementes debe estar documentado con el fin de evitar posibles contratiempos. De esta forma, podrás probarlo ante cualquier autoridad de control que pueda llevar a cabo una inspección. Otra de las buenas prácticas que puedes aplicar son las siguientes:

  • Limita la cantidad de datos a recoger: En la fase inicial de cualquier proyecto querrás probar que todo el software funcione de manera adecuada. En este sentido, con el fin de minimizar riesgos, no recabes una gran cantidad de datos.
  • Acceso restringido: Otorga solo acceso al personal autorizado que sea imprescindible. Esto es fundamental para evitar una posible fuga de datos.
  • Descentralización de los datos: Todos los datos personales que entren en el sistema no los guardes en un mismo directorio. Presérvalos de una manera descentralizada y en diferentes directorios para minimizar el impacto de una posible fuga.

Como conclusión, cualquier proyecto que quieras desarrollar debe estar sustentado con una estrategia de protección de datos que sea adecuada. En este sentido, el principio de privacidad desde el diseño y por defecto es de obligado cumplimiento en cualquier fase de la aplicación.