¿Cómo podemos respetar la protección de datos incluso haciéndonos un selfie?

Hacerse un selfie no es una acción tan inocua como puede parecer a simple vista. Cuando una persona se hace una foto a sí misma, no solamente está reflejando su rostro, también puede estar poniendo en peligro la protección de datos, tanto de su propia persona como de la gente de su alrededor. Evitar las consecuencias legales de los selfies pasa por informarte por profesionales especializados acerca de las situaciones que pueden ser peligrosas.

¿Cuándo no hacerse un selfie?

Los selfies publicados en las redes sociales pueden ser una fuente de conflictos en lo referente a la protección de datos de las personas que aparecen en la pantalla, siempre y cuando estas no hayan dado su consentimiento previo. Estas son varias situaciones en las que se deben extremar las precauciones.

  1. Si se hace una fotografía en la playa o en cualquier otro lugar exterior concurrido, es importante asegurarse de que alrededor no se encuentra nadie cuyo rostro pueda verse reflejado claramente en la pantalla.
  2. Todavía más importante es evitar selfies con menores alrededor. Si hay posibilidades de que su cara pueda aparecer en alguna imagen, puede implicar una infracción de la LOPD (además de vulnerarse el derecho a la intimidad).

Por supuesto, la aparición tanto de niños como de adultos debe evitarse igualmente en el caso de que sean personas conocidas o desconocidas para el protagonista de la imagen. Las consecuencias legales de subir una foto de este tipo a las redes sociales son las mismas.

  1. Tomando como referencia la necesidad de evitar la aparición de otras personas en un selfie, es necesario saber que no deben realizarse este tipo de fotos en la mayoría de espacios públicos como, por ejemplo, empresas, archivos o laboratorios científicos.
  2. En el mismo sentido, merece la pena destacar la necesidad de controlar las autofotografías en lugares de ocio, cuando la relajación del momento puede hacer que alguien deje de prestar atención a quien aparece de manera secundaria en la pantalla del móvil. La playa o las fiestas en discotecas y espacios parecidos son un buen ejemplo de esto.
  3. Por supuesto, también es indispensable guardar el teléfono móvil en el bolsillo cuando una persona se encuentra en ambientes propicios para la presencia de niños y adolescentes. Escuelas, bibliotecas, gimnasios, parques y otros espacios de ocio son un peligro potencial para que una persona pueda atentar contra el derecho a la intimidad de los más pequeños.
  4. Finalmente, también merece la pena resaltar las consecuencias de hacerse un selfie en un coche. Hay que tener en cuenta que la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial vigente en España establece que el conductor debe estar durante toda la conducción atento al control de su vehículo.

Por lo tanto, no puede recurrir al uso de dispositivos móviles mientras es el responsable del volante. En este caso, hacerse un selfie puede representar una infracción de los artículos 380 y 381 del Código Penal. Se trata de un grave delito que se castiga con penas de multa, privación del derecho de conducción de cualquier vehículo a motor e incluso prisión (si es motivo de accidente).

Es fundamental tener en cuenta que tomarse una foto mientras se conduce representa una temeridad con graves consecuencias para la integridad de las personas. En consecuencia, esto debe implicar una sanción dura. Igualmente, es necesario tener presente que esta misma situación puede darse en una persona que quiera hacerse un selfie conduciendo una motocicleta.

Selfies y obras de arte

Cuando se habla de las consecuencias negativas de hacerse un selfie en lo referente a la protección de datos de terceros, siempre se piensa en personas. Y, por lo tanto, se olvidan los derechos de imagen de bienes de valor artístico, histórico, cultural o científico.

La verdad es que este tipo de obras de arte o bienes de valor cultural también tienen recogidos por ley sus derechos de reproducción. En consecuencia, en la mayoría de casos no pueden aparecer en un selfie a menos que se tenga una autorización de sus responsables.

Por tanto, y para evitar problemas legales, es recomendable huir de la realización de autofotos en lugares como museos, archivos históricos y científicos, yacimientos arqueológicos, bibliotecas y exposiciones.

En caso de que una persona caiga en la tentación de tomarse una foto en alguno de los espacios citados, es indispensable que se cerciore a conciencia de que no aparecen ninguna de estas obras en la pantalla de su dispositivo.

En definitiva, y aunque los selfies son una tendencia imparable entre las nuevas generaciones, es necesario tener siempre presente que hacerse este tipo de fotos a uno mismo para publicarlas en el perfil personal puede acarrear diversas consecuencias negativas en lo referente a los derechos de protección de datos de las personas y bienes culturales implicados.

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