Privacidad y seguridad más allá de la buena intención
Los regalos tecnológicos son unos indudables habituales en la carta de los Reyes Magosre: relojes inteligentes, altavoces con voz, cámaras domésticas, juguetes conectados o gadgets “smart”, en definitiva, objetos que pertenecen a la “Internet de las cosas” (IoT) . Son prácticos, atractivos y cada vez más habituales… pero también pueden convertirse en herramientas de vigilancia involuntaria.
Desde Gesprodat vemos cada vez más casos en los que un regalo bienintencionado termina generando riesgos legales y de seguridad que nadie había previsto. Veámoslo desde las dos miradas clave: protección de datos y seguridad de la información.
El punto de partida (que suele fallar)
“Solo es un regalo, no pasa nada”.
Esta es la suposición más común… y también la más peligrosa.
Muchos de estos dispositivos recogen datos personales de forma continua: ubicación, voz, imágenes, hábitos de uso o rutinas diarias. En algunos casos, incluso datos de menores. Desde el punto de vista del RGPD, esto no es anecdótico: es un tratamiento de datos en toda regla.
¿Dónde está el riesgo legal?
- Falta de información clara sobre qué datos se recogen y para qué.
- Datos enviados a servidores fuera de la UE sin garantías adecuadas.
- Recogida excesiva de información para funciones simples.
- Imposibilidad real de ejercer derechos (acceso, borrado, oposición).
Cuando estos dispositivos se usan en empresas, colegios, campañas promocionales o regalos corporativos, el riesgo se multiplica. Ya no hablamos de ámbito doméstico, sino de responsabilidades legales claras.
Especial atención a menores
Los regalos tecnológicos para niños requieren un nivel de protección reforzado. Un reloj que permite escuchar sin avisar, o una app que perfila comportamientos, puede suponer un alto riesgo si no se evalúa correctamente.
El problema no es el regalo, es cómo viene
Desde el punto de vista de la seguridad de la información, muchos dispositivos conectados llegan con carencias importantes:
- Contraseñas por defecto.
- Actualizaciones inexistentes o poco claras.
- Apps con permisos excesivos.
- Configuraciones inseguras por defecto.
No hace falta un ataque sofisticado. El dispositivo mal configurado ya es el punto débil.
Riesgos reales que vemos en la práctica
- Acceso no autorizado a cámaras o micrófonos.
- Entrada a redes domésticas o corporativas.
- Uso del dispositivo como puente para otros ataques.
- Exposición de información sensible sin que el usuario lo sepa.
En entornos profesionales o de teletrabajo, un simple gadget puede comprometer toda la red de la empresa.
La clave: anticiparse, no reaccionar
Desde Gesprodat te podemos ayudar, como ya hacemos con organizaciones y profesionales, a identificar, evaluar y gestionar estos riesgos antes de que se conviertan en un problema real. Desde análisis de riesgos, cumplimiento RGPD, seguridad de la información y concienciación, hasta políticas claras sobre el uso de dispositivos conectados.
Un buen regalo no debería espiar y na empresa responsable no debería improvisar.
Si quieres saber si tu organización está expuesta —o cómo prevenirlo—, hablemos. En Gesprodat, convertimos riesgos invisibles en decisiones informadas.