El futuro del tratamiento de datos en 2026: tendencias en compliance y protección de datos.

2026 marca un punto de inflexión en el cumplimiento normativo. Ya no se trata de un año más en el calendario, sino del cierre definitivo de la fase de transición y el comienzo de una supervisión real y efectiva. La aplicación plena de la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), junto con la consolidación de la Directiva NIS2 y la Data Act, ha transformado por completo el marco regulatorio del tratamiento de datos.

2026 marca un punto de inflexión en el cumplimiento normativo. Ya no se trata de un año más en el calendario, sino del cierre definitivo de la fase de transición y el comienzo de una supervisión real y efectiva. La aplicación plena de la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), junto con la consolidación de la Directiva NIS2 y la Data Act, ha transformado por completo el marco regulatorio del tratamiento de datos.

En este nuevo escenario, cumplir ya no es suficiente. Las organizaciones que quieran mantener su posición deberán operar en un entorno donde los datos personales, los datos industriales y los algoritmos están sometidos a un escrutinio constante. La pregunta ya no es si habrá control, sino cómo anticiparse y prepararse para un modelo de cumplimiento mucho más exigente.

 

El auge de la IA regulada y la transparencia reforzada

La aplicación efectiva del Reglamento de Inteligencia Artificial impactará de lleno en los tratamientos de datos para 2026. Las empresas que utilicen modelos de IA de uso general deben asegurar documentación técnica exhaustiva, transparencia hacia el usuario y control de riesgos. Se acabó la «caja negra» (opacidad de los modelos complejos donde se conocen las entradas y salidas, pero no el proceso interno ni las razones para una decisión específica, dificultando su comprensión y generando problemas de confianza, sesgos y responsabilidad): si usas modelos de IA, necesitas control total.

Esto implica una revisión profunda en tres niveles:

    • Legitimación: ¿Tienes una base jurídica sólida para usar este algoritmo?
    • Evaluación de Derechos Fundamentales: Antes de desplegar una IA de alto riesgo (ej. scoring crediticio, RRHH), deberás realizar una evaluación de impacto específica.
    • Proveedores: Contratos blindados con partners tecnológicos que usen modelos fundacionales.
  • Usuario final: Si un chatbot atiende a tu cliente, este debe saberlo.

Si, por ejemplo, una compañía usa un modelo generativo para procesar consultas de clientes, deberá informar al usuario, acreditar el cumplimiento del proveedor y documentar el ciclo de riesgos.

Data Act y el nuevo paradigma del acceso B2B

Con la Data Act (propuesta legislativa europea que pretende crear un marco que fomente el intercambio de datos entre empresas y gobiernos) ya operativa, el control de los datos generados por dispositivos conectados (IoT) cambia drásticamente. En 2026, las empresas deben gestionar no solo datos personales, sino datos de producto.

  • Portabilidad reforzada: Los usuarios (empresas o particulares) pueden exigir acceso inmediato a los datos que generan sus máquinas o dispositivos.
  • Interoperabilidad: Las nubes propietarias cerradas son un riesgo de cumplimiento. Debes garantizar que puedes cambiar de proveedor de servicios de procesamiento de datos sin barreras técnicas.

Marco Digital Omnibus: más obligaciones y más supervisión

El Digital Omnibus (propuesta legislativa de la Unión Europea presentada para simplificar y armonizar el marco normativo digital, enfocándose en Inteligencia Artificial (IA), datos y ciberseguridad)introduce obligaciones que interactúan directamente con el RGPD y refuerzan el ecosistema de cumplimiento.

En 2026 veremos una mayor vigilancia sobre:

  • Transparencia en publicidad digital y segmentación de audiencias.
  • Acceso a datos por parte de plataformas a reguladores.
  • Restricciones al uso de datos sensibles para personalización.
    Obligaciones para plataformas en la moderación y trazabilidad de contenidos.

La combinación crea un nuevo estándar de «híper-cumplimiento» que obliga a las empresas a revisar cómo obtienen, comparten y procesan datos en entornos digitales, especialmente en campañas de marketing, marketplaces y plataformas de servicios.

Esta interacción normativa exigirá compliance más técnico y más trazable: no bastará con tener políticas, habrá que demostrar su aplicación real.

Evaluaciones de impacto más robustas e integradas

La AEPD refuerza que las EIPD (Evaluación de Impacto en la Protección de Datos) deben ser procesos continuos, no documentos aislados. En 2026 se consolidará:

  • Integración entre EIPD y análisis de riesgo de IA.
  • Revisión anual en sectores críticos.
  • Más documentación, evidencias y matrices de riesgo verificables.

Ciberseguridad: La era del «Zero Trust»

Según el INCIBE, la sofisticación de los ataques y la presión regulatoria hacen imprescindible una madurez de seguridad más realista.

Las tendencias para 2026 incluyen:

  • Implantación generalizada del Zero Trust.
  • MFA (Autenticación Multifactor) avanzado y eliminación progresiva de contraseñas débiles.
  • Auditorías internas de ciberseguridad como estándar de cumplimiento.
  • Requisitos más estrictos de seguridad en la cadena de suministro.

Contratos con Encargados: Control total

En 2026, los contratos de encargo de tratamiento serán instrumentos de gobernanza activa, exigiendo a las organizaciones un control verificable sobre sus proveedores. Ya no bastarán las cláusulas estándar, se requerirá demostrar diligencia.

Los contratos deberán incluir:

  • Trazabilidad técnica real: Registros (logs) verificables de acceso a datos (quién, dónde, cuándo, por qué). Las auditorías anuales serán una expectativa regulatoria.
  • Control de subencargados: Listados actualizados, evaluaciones de seguridad y notificación de cambios, reforzado por el DSA.
  • Cláusulas específicas para IA: Información detallada sobre modelos, entrenamiento, datos, mitigación de sesgos y documentación técnica.
  • Esquemas de seguridad verificables: La empresa deberá validar las medidas del proveedor (cifrado, MFA, borrado seguro, respuesta a incidentes), con proveedores ofreciendo paneles de auditoría y certificaciones dinámicas.
  • Borrado auditable: Acreditación de la eliminación efectiva de datos al finalizar el servicio, un punto clave para la AEPD en servicios en la nube.
  • Mecanismos reforzados de notificación de incidentes: La interacción DSA-RGPD impone plazos más estrictos y comunicación granular. Se exigirá notificar incidentes que afecten no solo a datos, sino también a la integridad del servicio o la seguridad de los sistemas de tratamiento.

En definitiva, los contratos con encargados en 2026 serán más largos, más técnicos y más vivos. Serán herramientas de control continuo, no documentos estáticos. Para muchas empresas, esto implicará revisar todos los contratos vigentes, solicitar documentación adicional y exigir a proveedores tecnológicos un nivel de transparencia del que antes podían prescindir.

La ética como ventaja competitiva

En 2026, la privacidad no será solo una obligación legal, sino un activo de marca. Las organizaciones que integren la ética del dato y la privacidad desde el diseño ganarán la confianza de inversores y clientes.

El futuro es transparente, seguro y regulado. ¿Tu organización está reaccionando a las normas de 2018 o anticipándose a la realidad de 2026?

Si quieres adelantarte a estos cambios y no esperar a que la normativa te obligue a improvisar, podemos ayudarte a trazar una hoja de ruta clara y eficaz.

 

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