Julio y agosto son sinónimo de vacaciones, las oficinas se vacían y el ritmo baja. Pero mientras el equipo desconecta, los ciberdelincuentes no paran: mantienen —e incluso intensifican— su actividad.
La disminución de personal, el aumento del teletrabajo, el uso de redes Wi-Fi públicas y la relajación de algunos controles convierten el verano en uno de los periodos más sensibles para la ciberseguridad empresarial.
La realidad es que un solo incidente puede provocar la interrupción de la actividad, la pérdida de información crítica o una brecha de datos personales con importantes consecuencias económicas, legales y reputacionales.
¿Cuáles son los principales riesgos de seguridad informática durante las vacaciones y cómo puede prevenirlos una empresa?
Estos son los siete más habituales y las medidas más eficaces para evitarlos.
- Menos ojos vigilando la red
En verano, los equipos de IT y seguridad suelen trabajar con personal mínimo. Un ataque que normalmente se detectaría en minutos puede pasar desapercibido durante días. Imagina un ransomware lanzado un viernes de agosto: tiene todo el fin de semana para propagarse sin que nadie se dé cuenta.
Para minimizar este riesgo conviene establecer turnos de guardia, contratar servicios de monitorización 24/7 o apoyarse en un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC). Mantener la supervisión continua permite detectar comportamientos anómalos antes de que se conviertan en un incidente grave.
- Dispositivos que viajan contigo
En verano aumentan los desplazamientos y el trabajo remoto. Portátiles, teléfonos móviles y tabletas corporativas viajan a hoteles, aeropuertos, estaciones o cafeterías, donde es habitual conectarse a redes Wi-Fi públicas que pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes para interceptar comunicaciones o capturar credenciales.
La mejor protección consiste en exigir el uso de una VPN corporativa, cifrar todos los dispositivos, mantenerlos actualizados y activar la autenticación multifactor (MFA). De este modo, aunque un equipo sea comprometido, el acceso a la información seguirá estando protegido.
- Phishing con gancho vacacional
«Confirma tu reserva de hotel», «Revisa tu billete de avión»… Los ciberdelincuentes adaptan sus cebos a la temporada, y en verano bajamos la guardia con más facilidad.
Los ataques de phishing evolucionan constantemente y durante el verano utilizan asuntos especialmente creíbles como reservas de hotel, cambios en vuelos, alquileres vacacionales, paquetes pendientes o confirmaciones de viaje. Al tratarse de mensajes relacionados con esta época del año, resulta más fácil que los empleados bajen la guardia.
La mejor defensa sigue siendo combinar tecnología y formación. Contar con filtros antiphishing, verificar siempre el remitente y desconfiar de enlaces o archivos adjuntos inesperados reduce significativamente el riesgo de sufrir un compromiso de cuentas o un robo de credenciales.
- Suplantación del responsable ausente
Cuando directivos y responsables financieros están de vacaciones, los delincuentes aprovechan para lanzar ataques de suplantación de identidad, conocidos como fraude del CEO o Business Email Compromise (BEC). El objetivo suele ser solicitar transferencias urgentes, modificar números de cuenta o autorizar pagos excepcionales aprovechando la ausencia de quien normalmente validaría la operación.
La mejor medida consiste en implantar procedimientos de doble verificación para cualquier operación económica, independientemente de la urgencia del mensaje. Confirmar las solicitudes mediante una llamada telefónica o un canal alternativo puede evitar pérdidas económicas muy importantes.
- Contraseñas compartidas por prisa
La urgencia por dejar todo preparado antes de las vacaciones provoca que algunos empleados compartan sus credenciales para que otros puedan continuar determinadas tareas. Aunque parezca una solución práctica, supone uno de los errores de seguridad más frecuentes y dificulta la trazabilidad de cualquier acción realizada posteriormente.
Las empresas deben utilizar gestores de contraseñas corporativos, permisos delegados y accesos temporales. Además, es recomendable reforzar el uso de autenticación multifactor y recordar que las credenciales personales nunca deben compartirse.
- Copias de seguridad sin revisar
Realizar copias de seguridad no es suficiente si nadie comprueba que realmente se están ejecutando y que es posible restaurarlas. Durante las vacaciones es frecuente que los fallos en los sistemas de backup pasen desapercibidos durante semanas, descubriéndose únicamente cuando ya es demasiado tarde.
Frente a esto, automatizar las copias de seguridad y comprobar periódicamente, aunque sea desde el móvil, que se ejecutan correctamente marca la diferencia entre un susto y una tragedia.
- Dispositivos perdidos o robados
Playa, terraza, transporte público… un móvil o una tablet con acceso al correo corporativo puede acabar en manos equivocadas en un segundo.
Las vacaciones multiplican las posibilidades de perder o sufrir el robo de un ordenador portátil, un teléfono móvil o una tableta con acceso a información corporativa. Si el dispositivo no cuenta con las medidas de protección adecuadas, terceros podrían acceder a datos confidenciales, correos electrónicos o aplicaciones empresariales.
Para reducir este riesgo resulta imprescindible activar el cifrado, el bloqueo automático, el borrado remoto y la autenticación biométrica o mediante contraseña robusta. Estas medidas permiten minimizar el impacto incluso cuando el dispositivo no puede recuperarse.
Vacaciones sí. Problemas no
El verano no tiene por qué ser la temporada alta de los ciberataques en tu empresa. No se trata de vivir en alerta permanente, sino de anticiparse con método: identifica los puntos débiles, refuerza los protocolos básicos y asegúrate de que el equipo sabe cómo actuar aunque tú estés desconectado. ¿Ya has revisado la seguridad de tu empresa antes de bajar la persiana? Es el mejor regalo que puedes hacerte para septiembre.
Antes de que la plantilla se marche de vacaciones, conviene revisar los accesos, verificar las copias de seguridad, actualizar los dispositivos, recordar las buenas prácticas frente al phishing y asegurarse de que existe un protocolo de respuesta ante incidentes.
Preparar la empresa antes del verano no solo reduce el riesgo de sufrir un ciberataque, sino que facilita una vuelta a la actividad mucho más segura y evita interrupciones innecesarias del negocio.
¿Por qué aumentan los ciberataques durante el verano?
Porque muchas empresas funcionan con plantillas reducidas, disminuye la supervisión de los sistemas y aumenta el uso del teletrabajo y de dispositivos conectados desde redes externas. Los ciberdelincuentes aprovechan este contexto para lanzar ataques con mayores probabilidades de éxito.
¿Cuál es el principal riesgo de ciberseguridad durante las vacaciones?
No existe un único riesgo, pero los más frecuentes son los ataques de phishing, el ransomware, la suplantación de identidad (fraude del CEO), el uso de redes Wi-Fi inseguras y la pérdida o robo de dispositivos corporativos.
¿Cómo puede protegerse una empresa antes de las vacaciones?
Las principales medidas son:
- Revisar las copias de seguridad.
- Actualizar sistemas y aplicaciones.
- Activar la autenticación multifactor.
- Utilizar VPN para el trabajo remoto.
- Formar a los empleados frente al phishing.
- Mantener monitorización de los sistemas durante todo el verano.
- Definir un protocolo de respuesta ante incidentes.
¿Es seguro trabajar desde una red Wi-Fi pública?
No es recomendable. Las redes Wi-Fi públicas pueden facilitar ataques de interceptación de comunicaciones. Siempre que sea posible debe utilizarse una VPN corporativa o una conexión móvil segura.
¿Qué hacer si un empleado pierde un portátil o un móvil de empresa?
Lo primero es bloquear el dispositivo de forma remota, revocar los accesos corporativos, cambiar las credenciales afectadas y analizar si puede haberse producido una brecha de seguridad que requiera medidas adicionales o, en determinados casos, una notificación conforme al RGPD.
¿Las pequeñas empresas también son objetivo de los ciberdelincuentes?
Sí. Las pymes son uno de los principales objetivos porque, en muchas ocasiones, disponen de menos recursos de ciberseguridad y procedimientos menos maduros. Implantar medidas básicas de protección reduce considerablemente el riesgo de sufrir un incidente.