Tras el periodo vacacional, muchas organizaciones retoman la actividad con normalidad. Los sistemas funcionan, los equipos vuelven a sus rutinas y, en apariencia, todo está en orden. Sin embargo, hay un aspecto crítico que suele quedar en segundo plano: la revisión de accesos y privilegios.
Los permisos que ya no son necesarios pueden convertirse en un riesgo silencioso para la seguridad de la información, si no se revisan.
Qué son los accesos y los privilegios y por qué importan
Cuando hablamos de accesos, nos referimos a quién puede entrar a un sistema, aplicación o equipo. Los privilegios indican qué puede hacer esa persona una vez dentro.
Por ejemplo, no es lo mismo poder consultar el correo electrónico que acceder a carpetas compartidas o tener permisos para instalar programas o modificar configuraciones.
Un perfil con privilegios elevados, como un administrador, tiene más capacidad de actuación, y, por tanto, más impacto si algo falla. El problema aparece cuando estos accesos no reflejan la situación real de la organización.
Qué suele pasar tras el periodo vacacional
Después de vacaciones, especialmente tras el cierre de año, es habitual encontrar situaciones como:
- Personas que han cambiado de puesto y conservan permisos de su rol anterior.
- Accesos temporales concedidos “por urgencia” que nunca se han retirado.
- Cuentas de antiguos empleados que siguen activas “por si acaso”.
- Proveedores o colaboradores con accesos abiertos aunque ya no prestan servicio.
Si eres responsable de un equipo o gestionas sistemas, te conviene saber que muchos incidentes de seguridad no comienzan con un ataque externo, sino con un acceso que nadie revisó a tiempo. Caer en una brecha de seguridad es muy fácil. Por eso es muy importante también saber qué pasos clave seguir si ocurre una.
¿Por qué estos accesos son un riesgo real de ciberseguridad?
No siempre hace falta un ataque sofisticado para que ocurra un incidente. Un acceso indebido o excesivo puede provocar:
- Pérdida o modificación de información importante.
- Accesos no autorizados a datos sensibles.
- Instalación de software no permitido o inseguro.
- Incidentes difíciles de detectar porque el acceso parece legítimo.
En términos sencillos, si alguien tiene más permisos de los que necesita, el sistema es más vulnerable, aunque nadie tenga mala intención.
Revisar accesos es una medida sencilla y muy efectiva
La buena noticia es que revisar accesos no requiere grandes inversiones ni herramientas complejas. Algunas acciones básicas y muy eficaces son:
- Verificar que cada usuario tenga solo los permisos necesarios para su función actual.
- Eliminar accesos de personas que ya no trabajan en la organización.
- Revisar cuentas con privilegios elevados y limitar su uso al mínimo imprescindible.
- Controlar y documentar los accesos de terceros y proveedores.
Estas revisiones deberían hacerse de forma periódica, pero el inicio del año es un momento especialmente adecuado para hacerlo con calma y criterio.
La revisión de accesos y privilegios es una de las medidas de seguridad más simples y, a la vez, más olvidadas. Sin embargo, su impacto en la protección de los sistemas es enorme.
Si gestionas personas, sistemas o información, empezar el año revisando quién accede y a qué puede acceder es una decisión acertada. Recordar que la política de “Zero Trust” (incluida con proveedores) también puede ayudarnos a proteger nuestra compañía. A veces, mejorar la seguridad no consiste en añadir controles nuevos, sino en revisar los que ya existen y tener toda la información de ciberseguridad, compliance y seguridad de la información en una única plataforma para no dejarnos ningún detalle en el olvido.